Las enfermedades cardiovasculares, los tumores y, este año especialmente, las patologías respiratorias, conforman el podio de las causas de muerte según el último informe provisional del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Ni los viejos fantasmas de la COVID ni las enfermedades emergentes han conseguido desplazar a los sospechosos habituales de la mortalidad en nuestro país. Las enfermedades cardiovasculares, los tumores y, este año especialmente, las patologías respiratorias, conforman el podio de las causas de muerte según el último informe provisional del Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos, correspondientes al primer semestre del año, ofrecen una radiografía precisa —y a veces incómoda— de la salud de los españoles.
Entre enero y junio de 2024 han fallecido en España 223.278 personas, con una paridad absoluta: 111.698 hombres y 111.580 mujeres. La cifra apenas varía respecto a años anteriores, pero el desglose por causas revela algunos movimientos de fondo que invitan a la reflexión.
Las enfermedades del sistema circulatorio encabezan la lista, responsables del 26,2% de las muertes, seguidas muy de cerca por los tumores (25,6%). El dato llamativo de 2024 lo pone el sistema respiratorio, que suma un 12,9% de los fallecimientos y experimenta un crecimiento del 12% respecto al mismo periodo del año anterior. El repunte de neumonías (con un incremento superior al 11%) y la insuficiencia renal (más de un 10% de subida) apuntan a retos que van mucho más allá de la coyuntura vírica.
Entre los hombres, el infarto y el cáncer de pulmón lideran la tabla, mientras que en las mujeres la principal causa de muerte es la demencia, seguida de las enfermedades cerebrovasculares.
La lista de enfermedades concretas mantiene a los clásicos en cabeza. Las enfermedades isquémicas del corazón han provocado 13.656 muertes, seguidas de las cerebrovasculares (11.675) y la insuficiencia cardiaca (9.722). En el ámbito oncológico, el cáncer de bronquios y pulmón registra 11.677 fallecimientos, un 2,5% más que en 2023, mientras que el de colon retrocede un 6,3%.
Uno de los titulares más esperados lo firma la COVID-19. El virus, que hace no tanto monopolizaba la estadística, desciende ahora hasta el puesto 15 y deja 2.782 muertes, casi un 27% menos que el año anterior. El dato marca un cambio de era y traslada la preocupación a otras patologías menos mediáticas, pero igualmente letales.
El informe deja claro que el género sigue marcando diferencias. Entre los hombres, el infarto y el cáncer de pulmón lideran la tabla, mientras que en las mujeres la principal causa de muerte es la demencia, seguida de las enfermedades cerebrovasculares. Estas diferencias, que se arrastran año tras año, reflejan patrones biológicos, conductuales y, también, el impacto de la longevidad.
El suicidio, con 1.842 muertes, continúa como uno de los principales retos de salud pública, especialmente entre los hombres. Un dato que, año tras año, se resiste a mejorar.
Más allá de la enfermedad, las causas externas siguen teniendo un peso considerable: 8.624 muertes en el primer semestre del año. Las caídas accidentales se consolidan como la principal causa externa, seguidas por los suicidios y los ahogamientos. El suicidio, con 1.842 muertes, continúa como uno de los principales retos de salud pública, especialmente entre los hombres. Un dato que, año tras año, se resiste a mejorar.
No todas las comunidades autónomas se comportan igual. Ceuta, Melilla y Canarias han visto caer las muertes por causas circulatorias, mientras Galicia y Baleares experimentan ligeros aumentos. Madrid lidera el descenso en fallecimientos por tumores, frente a los repuntes registrados en Ceuta, Melilla y Navarra. Por su parte, las enfermedades respiratorias aumentan con fuerza en La Rioja, Canarias y País Vasco. El lugar donde uno vive sigue influyendo, y mucho, en cómo y por qué se muere.
Conviene recordar que estos datos son provisionales. El INE los actualizará de forma definitiva en 2025, pero las tendencias que marcan ya no se esperan grandes cambios. La estadística no es fría: detrás de cada cifra hay una vida truncada, una familia afectada y un reto para la sociedad. Conocer cómo y por qué se muere en España es, en definitiva, el primer paso para decidir cómo queremos vivir.






