Cuando abrimos el grifo o nos damos una ducha, damos por hecho que el agua es segura. Sin embargo, si la instalación está mal mantenida, puede convertirse en el entorno perfecto para una bacteria que causa una enfermedad respiratoria grave: la legionela.
¿Qué es la legionelosis?
La legionelosis es una infección causada por la bacteria Legionella pneumophila y otras especies del mismo género. Se contrae al inhalar pequeñas gotas de agua contaminada (aerosoles), por ejemplo las que se generan en una ducha, una torre de refrigeración o una fuente ornamental. No se transmite de persona a persona.
Puede manifestarse de dos formas:
- Enfermedad del legionario: una neumonía con fiebre alta, tos, dificultad para respirar y dolores musculares. Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 10 días después de la exposición y requieren atención médica urgente.
- Fiebre de Pontiac: un cuadro más leve, parecido a una gripe, que suele resolverse solo.
Tienen más riesgo las personas mayores de 50 años, los fumadores, quienes padecen enfermedades pulmonares o crónicas y los pacientes con las defensas bajas.
Por qué aparece: agua estancada, calor y suciedad
La legionela se desarrolla en instalaciones de agua con tres condiciones:
- Temperaturas templadas, entre 20 y 45 °C, con un máximo de crecimiento alrededor de 35-37 °C.
- Agua estancada, sin circulación.
- Biofilm, sedimentos y óxido, una capa de microorganismos y suciedad adherida a depósitos y tuberías donde la bacteria se protege y se multiplica.
Un depósito sin limpiar, un tramo de tubería en desuso o un acumulador mal regulado reúnen justo estas condiciones. Por eso el mantenimiento de las instalaciones es la mejor prevención.
Qué puede hacer una empresa de poceros por tu salud
Un servicio profesional de poceros y mantenimiento de instalaciones hidráulicas contribuye directamente a reducir el riesgo:
- Limpieza de depósitos y aljibes de agua: elimina lodos, sedimentos y biofilm acumulados, donde la bacteria encuentra refugio y nutrientes.
- Inspección con cámara de tuberías y redes: permite localizar tramos con acumulación de residuos, corrosión, fugas o zonas muertas sin necesidad de obras.
- Desatascos y limpieza de redes de saneamiento: evitan retenciones de agua y malos olores, y mantienen un entorno higiénico en la instalación.
- Detección y corrección de puntos de estancamiento: tramos sin uso, ramales ciegos o conducciones con poco caudal que conviene eliminar o purgar.
- Limpieza de fosas y arquetas: reduce focos de suciedad y proliferación bacteriana en la red.
- Revisiones periódicas y mantenimiento preventivo: detectan los problemas antes de que se conviertan en una incidencia sanitaria.
Para los tratamientos específicos contra la legionela (desinfección, control de temperaturas, análisis de agua), la normativa española exige empresas y personal autorizados. Asegúrate de que tu proveedor cumple los requisitos del Real Decreto 487/2022, que regula la prevención y el control de la legionelosis.
Quién debería prestar especial atención
- Comunidades de vecinos con depósitos y sistemas de agua caliente centralizados.
- Hoteles, apartamentos turísticos y campings, sobre todo si hay periodos de baja ocupación en los que el agua permanece parada.
- Gimnasios, spas y piscinas climatizadas.
- Residencias, centros de salud y colegios.
- Industrias y edificios con torres de refrigeración.
- Viviendas y locales que han estado cerrados durante semanas o meses.
Consejos básicos de prevención
- Haz circular el agua en grifos y duchas que no se usan con frecuencia.
- Mantén el agua caliente sanitaria a temperaturas elevadas en el acumulador (por encima de 60 °C) y por encima de 50 °C en el punto más alejado del circuito.
- Limpia periódicamente cabezales de ducha y difusores de grifos.
- Programa revisiones y limpiezas periódicas de depósitos y redes con profesionales.
- Tras una avería, una obra o un periodo de inactividad, haz revisar la instalación antes de volver a usarla.
Conclusión
La legionelosis es una enfermedad prevenible. Gran parte del riesgo depende de algo tan cotidiano como el estado de nuestras tuberías, depósitos y redes de agua. Contar con una empresa de poceros profesional, con experiencia en limpieza, inspección y mantenimiento, es una inversión directa en la salud de quienes viven, trabajan o se alojan en un edificio.
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