Entre seis y siete de cada diez fallecidos por intoxicaciones por monóxido de carbono, incendios y explosiones mueren en otoño e invierno, en paralelo al uso intensivo de calefacciones, estufas y braseros.
El invierno ya no empieza con las luces de Navidad, sino con un documento del BOE. Desde finales de noviembre está en vigor el Plan Nacional de actuaciones preventivas por bajas temperaturas 2025-2026, del Ministerio de Sanidad. En apenas unas líneas, el texto recuerda algo incómodo: el frío no solo trae gripes, también aumenta los incendios domésticos y las intoxicaciones por monóxido de carbono (CO) ligados a estufas, braseros y sistemas de calefacción en mal estado.
Lo primero es entender el marco general. ElInstituto Nacional de Estadística (INE) publicó en junio de 2025 los datos provisionales de defunciones por causa de muerte correspondientes a 2024, que son hoy por hoy la foto más reciente completa.
Dentro de esas causas externas, el INE detalla cuatro grandes grupos: caídas accidentales, suicidios, ahogamientos accidentales y accidentes de tráfico. En conjunto suman la mayor parte de las muertes externas, pero no todas. En el resto del bloque entran los accidentes por fuego, humo y sustancias calientes, además de envenenamientos, donde se incluyen intoxicaciones porgases y vapores como el monóxido de carbono
Los incendios y muchas intoxicaciones por CO están dentro de ese 4,2 % de fallecimientos por causas externas, pero no aparecen como titular en la nota de prensa; su detalle está en las tablas de INEbase, no en el resumen divulgativo.
Si bajamos todavía más al detalle, el Ministerio de Justicia ofrece una pista adicional. Su Informe sobre mortalidad con intervención judicial, que recoge las muertes que requieren autopsia (accidentes, intoxicaciones, muertes violentas), contabilizó en 2022 un total de 255 fallecimientos por “exposición al humo, fuego y llamas”.
En cambio, no existe a día de hoy una estadística estatal pública que dé, de forma aislada y anual, el número de muertes por monóxido de carbono. Estas suelen ir codificadas en varios epígrafes de la clasificación internacional de enfermedades (CIE-10) relacionados con los “efectos tóxicos de gases, humos y vapores” y otros accidentes, lo que dificulta extraer un número único y actualizado solo de CO a partir de los datos abiertos.
Cuando Sanidad y las comunidades autónomas activan cada año el Plan de bajas temperaturas identifica de forma explícita como focos de riesgo:
- Estufas de gas y braseros usados en estancias mal ventiladas o durante muchas horas seguidas.
- Sistemas de calefacción antiguos o sin mantenimiento, con quemadores sucios, conductos obstruidos o chimeneas en mal estado.
- Aparatos de combustión encendidos en espacios cerrados (garajes, trasteros, habitaciones pequeñas), donde el oxígeno se agota y el CO se acumula.
Las intoxicaciones domesticas por gas es el responsable del mayor número de fallecimientos durante el invierno
En paralelo, un clásico de la toxicología clínica en España, el informe “Intoxicaciones agudas en el hogar” del Ministerio de Sanidad, ya advertía hace años de que el monóxido de carbono es el responsable del mayor número de fallecimientos en el contexto de intoxicaciones domésticas por gases, especialmente en niños, por su carácter invisible, inodoro e insípido.
Ese gas se produce cuando cualquier combustible (gas, carbón, leña, gasóleo) se quema de forma incompleta. Una combustión deficiente por falta de oxígeno o mal tiro hace que aumente la concentración de CO en el ambiente; si la estancia está cerrada, la inhalación prolongada provoca primero dolor de cabeza y mareo, luego confusión, pérdida de conciencia y, finalmente, la muerte.
En el caso de los incendios, el Ministerio de Justicia muestra que, solo entre los fallecimientos con intervención judicial, más de doscientas personas al año mueren por exposición al humo, fuego y llamas. En muchos de estos casos, el deceso se produce tanto por las quemaduras como por la inhalación de gases tóxicos y humo caliente.
Muchos accidentes domésticos por incendios e intoxicaciones serían evitables si se utilizan los electrodomésticos adecuados
Una parte clave de la prevención está en algo tan básico como qué aparatos metemos en casa y dónde los compramos. Ferrocano Suministros lo tiene claro: «Es mucho más seguro apostar por electrodomésticos y sistemas de calefacción homologados, con marcado CE, instalados y revisados correctamente, que jugar a la ruleta con estufas, braseros eléctricos o alargadores de marcas excesivamente baratas o de procedencia dudosa. Un equipo de mala calidad puede fallar justo cuando más se le exige: en una ola de frío, funcionando muchas horas seguidas y en una vivienda cerrada«. Por eso tiene sentido recurrir a proveedores especializados como nosotros donde no solo se venden aparatos certificados, sino que además pueden asesorar sobre qué solución es más segura para cada tipo de vivienda y qué mantenimiento mínimo hay que hacer para reducir al máximo el riesgo de incendio o de intoxicación por monóxido de carbono.
La foto completa, por tanto, es esta: España no dispone aún de un contador oficial en tiempo real de “muertes por monóxido de carbono e incendios en invierno”, pero sus propios organismos (INE, Ministerio de Sanidad, Ministerio de Justicia) dejan claro que cada año se registran cientos de fallecidos ligados al fuego y a la inhalación de gases, y que una parte nada despreciable de esas muertes se concentra en los meses de frío, justo cuando más nos encerramos en casa para combatirlo.






