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Apuestas juveniles, un problema más allá del azar
Puede que a más de uno le suene exagerado decir que las apuestas son un problema de salud pública. Pero si escucháramos con calma a quienes están al pie del cañón, psicólogos, docentes, médicos, investigadores, entenderíamos que no estamos hablando solo de azar y diversión. Lo que está en juego es mucho más serio, y afecta sobre todo a los más jóvenes.
Zaragoza se convirtió en el centro de un debate urgente: cómo las apuestas están dañando la salud mental y qué podemos hacer, desde todos los frentes, para prevenirlo. La jornada, titulada «El juego de apuestas», un problema de salud pública, reunió a expertos de toda España en el CaixaForum de la capital aragonesa. No fue una charla cualquiera. Fue una llamada de atención.
Las cifras que se compartieron no son para tomarlas a la ligera. Tras la pandemia, el juego online ha crecido especialmente entre adolescentes y universitarios. ¿Y quién les pone freno? Si hasta un menor puede entrar fácilmente en una casa de apuestas online, a pesar de las prohibiciones, está claro que algo está fallando.
Durante el encuentro se presentaron dos proyectos clave: GAMBL-OUT y GAMBL-HID. Ambos con una idea muy clara: prevenir antes que curar.
GAMBL-OUT
Liderado por la psicóloga Alicia Monreal, propone herramientas digitales para llegar a los jóvenes. Escape rooms, vídeos interactivos, test de autoevaluación y materiales para educadores y familias. Todo pensado para identificar a tiempo las señales de alerta. Porque si algo ha demostrado este enfoque es que hablar de adicciones usando su lenguaje, en sus entornos digitales, puede marcar la diferencia.
GAMBL-HID
Presentado por Marina Ledesma, va un paso más allá y se centra en la detección precoz en el ámbito universitario. Utiliza situaciones simuladas, como si fuera un videojuego, para observar cómo reacciona cada persona ante la presión social, el manejo del dinero o la tentación del riesgo. En función de sus decisiones, se genera un perfil de vulnerabilidad y se proponen intervenciones a medida.
Uno de los momentos más impactantes de la jornada lo protagonizó el profesor Mariano Chóliz. Con claridad y sin rodeos, criticó el concepto de juego responsable que promueve la industria, una estrategia que, según él, busca lavar su imagen incluso en espacios institucionales. Una contradicción con el trabajo que se hace desde la prevención y la salud pública.
El debate fue más allá de lo psicológico. También se hablaron de los costes sociales y económicos del juego, del papel que juega la publicidad, y de la falta de una respuesta institucional a la altura. Varios expertos insistieron en que el acceso de menores a las apuestas, tanto en línea como en locales físicos, sigue siendo alarmantemente fácil.
Lo que quedó claro, por encima de todo, es que este no es un problema individual. No se trata solo de jóvenes sin control. Se trata de una industria que sabe muy bien cómo enganchar a quienes más dudas tienen, a quienes más solos están o a quienes simplemente buscan una salida rápida. Y ahí es donde todos tenemos algo que hacer.
Porque si seguimos tratando esto como un simple pasatiempo o como un problema personal, estaremos dejando desprotegida a toda una generación.






