Un reciente informe revela que un donante con una mutación genética cancerígena ha engendrado al menos 197 hijos a través de inseminaciones artificiales en 14 países, 35 de los nacidos son españoles
El uso de semen de un donante danés con una mutación genética cancerígena ha dado lugar a una crisis internacional que afecta a decenas de familias en toda Europa, incluida España. Un reciente informe revela que este donante, identificado como “7069” en los registros del European Sperm Bank (ESB), ha engendrado al menos 197 hijos a través de inseminaciones artificiales en 14 países. Entre estos, se estima que 35 de los niños nacidos gracias a su semen son españoles, lo que añade un componente local a una problemática de alcance internacional.
Este caso se ha convertido en un verdadero escándalo sanitario tras descubrirse que la mutación genética en el gen TP53 del donante está asociada a un riesgo elevado de desarrollar diversos tipos de cáncer, como leucemias y linfomas. A pesar de que este gen está relacionado con el síndrome de Li-Fraumeni, un trastorno raro que aumenta las probabilidades de sufrir cánceres en diferentes etapas de la vida, la mutación pasó desapercibida en los controles de salud realizados al donante, lo que ha causado alarma en el ámbito médico y reproductivo.
El semen del donante se distribuyó a través de una de las mayores agencias de donación de esperma en Europa y el donante no pasó por un cribado de su material genético
La situación tiene su origen en la falta de un sistema de regulación homogéneo a nivel europeo en lo que respecta a la donación de esperma. En muchos países, las leyes sobre cuántos hijos puede tener un donante son difusas, lo que ha permitido que un mismo donante pueda llegar a engendrar una cantidad significativa de niños en distintas partes del continente. En este caso, el semen de este donante se distribuyó a través del ESB, una de las mayores agencias de donación de esperma en Europa, que operaba en diversas clínicas de fertilidad de 14 países.
El donante en cuestión, a pesar de haber sido examinado, no pasó por un cribado exhaustivo de su material genético. El síndrome de Li-Fraumeni, asociado a un riesgo elevado de cáncer, no fue detectado en los análisis iniciales, ya que la mutación genética se presentaba de forma parcial en su esperma, lo que impidió que los controles de salud detectaran la anomalía a tiempo.
De los 35 niños nacidos en España, al menos tres han sido identificados como portadores de la mutación genética TP53.
En el caso específico de España, las autoridades sanitarias y clínicas de fertilidad están comenzando a contactar con las familias que utilizaron el semen de este donante para alertarlas sobre el riesgo genético. De los 35 niños nacidos en el país gracias a este donante, al menos tres han sido identificados como portadores de la mutación genética TP53. Los estudios de seguimiento han indicado que al menos uno de ellos ya ha desarrollado un cáncer, lo que añade una tragedia personal a esta situación.
Los afectados, tanto en España como en otros países europeos, se enfrentan ahora a un largo proceso de seguimiento médico. Los expertos alertan sobre la importancia de la vigilancia genética en los casos en que los niños puedan estar expuestos a enfermedades hereditarias, lo que subraya la necesidad urgente de mejorar las prácticas de cribado y el control de los donantes.
El fallo en los controles iniciales del donante “7069” se debe en gran parte al fenómeno del mosaicismo gonadal, una condición genética poco comprendida que hace que algunas de las células de un donante porten mutaciones, mientras que otras no. De este modo, la mutación en el gen TP53, aunque estaba presente en el semen, no era detectable con las pruebas estándar utilizadas por los bancos de esperma en ese momento. Esto ha puesto en evidencia la necesidad de realizar pruebas más exhaustivas y precisas, sobre todo cuando se trata de mutaciones que pueden tener consecuencias fatales en la salud de los niños.
El escándalo también resalta un vacío en la legislación europea, que no tiene una normativa unificada para regular la cantidad de hijos que puede engendrar un mismo donante. Este vacío legal ha permitido que, en algunos casos, los donantes lleguen a engendrar decenas de hijos a través de clínicas de fertilidad de distintos países, sin que se controle adecuadamente el número máximo de donaciones.
Lo ocurrido con este donante de esperma pone de manifiesto la necesidad de mejorar las prácticas de donación en toda Europa y garantizar que los procedimientos de salud y genética sean más rigurosos y transparentes para proteger a todas las personas involucradas.






