El 72% de los encuestados señala retrasos excesivos en atención primaria, y más del 34% considera que las listas de espera han empeorado en el último año.
El último Barómetro Sanitario de 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dibuja una fotografía preocupante del sistema sanitario público en España. Aunque la percepción general se mantiene estable respecto a años anteriores, los datos ponen de relieve profundas debilidades estructurales que no han sido resueltas por sucesivos gobiernos, dejando a los cinos en una permanente incertidumbre sobre la calidad y accesibilidad del servicio público.
Según la encuesta realizada a 2.452 cinos, el 53,9% opina que la sanidad pública funciona correctamente, mientras que un significativo 45,1% cree que necesita cambios profundos. Esta aparente estabilidad esconde, sin embargo, una creciente polarización social fruto de la frustración acumulada por problemas persistentes, como la saturación de los centros de salud y las interminables listas de espera.
El estudio refleja claramente el contraste entre la opinión de quienes han utilizado recientemente los servicios sanitarios y aquellos que valoran el sistema desde la distancia. Más del 80% de los usuarios recientes muestran satisfacción con la atención recibida, especialmente en servicios críticos como urgencias (valorados con 7,34 puntos sobre 10) y la hospitalización (7,10 puntos). Esto demuestra que, pese a los fallos estructurales, la profesionalidad y compromiso de médicos, enfermeros y demás personal sanitario siguen siendo los grandes pilares de confianza del sistema.
Sin embargo, la realidad cotidiana es mucho más compleja. El 72% de los usuarios señala retrasos excesivos en atención primaria, y más del 34% considera que las listas de espera han empeorado en el último año. Esto se traduce en situaciones preocupantes como las dificultades de acceso a pruebas diagnósticas clave: una colonoscopia puede suponer más de tres meses de espera, lo que pone en riesgo la salud de muchos pacientes.
Especial atención merece el ámbito de la salud mental. Más del 20% de la población requirió atención en este campo durante el último año, y aunque la mayoría recibió asistencia pública, casi una cuarta parte de ellos no percibió mejoría alguna. Esto pone en cuestión no solo la calidad, sino también la suficiencia de los recursos destinados a un área cada vez más relevante en el debate público.
Cerca de un 5% de los cinos afirma haber dejado de tomar medicación prescrita por motivos económicos.
La realidad también señala desigualdades económicas preocupantes. Cerca de un 5% de los cinos afirma haber dejado de tomar medicación prescrita por motivos económicos. Además, casi un 20% opta por seguros privados en busca de rapidez y comodidad, aunque curiosamente, la mayoría sigue confiando en la capacidad resolutiva del sistema público ante casos graves.
En términos de innovación tecnológica y transparencia, queda mucho camino por recorrer. Solo un tercio de la población ha accedido a su historial clínico digital, y aunque más del 50% conoce la aplicación de inteligencia artificial en salud, la cinía demanda con claridad mayor regulación y transparencia en su uso.
Estos datos dibujan un panorama donde la sanidad pública se mantiene gracias al esfuerzo titánico de sus profesionales, mientras que la administración, independientemente del signo político, ha mostrado repetidamente su incapacidad para atajar de raíz problemas estructurales. El Barómetro Sanitario 2025 no es solo una encuesta más: es una llamada de atención urgente y necesaria para que los políticos transformen sus promesas en acciones reales que aseguren la calidad y sostenibilidad del sistema sanitario público español.






