Según el Barómetro Sanitario elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), más del 90 % de la población considera que las vacunas son eficaces y necesarias para la salud pública
Se cumplen cincuenta años desde que España estableció su primer calendario común de vacunación. Lo que entonces fue una iniciativa pionera de salud pública, centrada en la infancia y en la lucha contra enfermedades infecciosas graves, se ha convertido hoy en una estructura básica del sistema sanitario español. Su evolución ha permitido reducir drásticamente la incidencia de múltiples patologías, proteger a generaciones enteras y reforzar la cohesión territorial en materia de prevención.
El calendario vacunal español comenzó a aplicarse de forma sistemática en 1975. En aquel momento incluía inmunizaciones básicas contra enfermedades como la difteria, el tétanos, la tos ferina, la poliomielitis y el sarampión. A partir de ahí, el sistema ha ido integrando nuevas vacunas conforme han avanzado la ciencia y la vigilancia epidemiológica.
Uno de los hitos más recientes fue la inclusión, en 2022, de la vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH) también para niños, en un esfuerzo por ampliar la protección frente al cáncer y avanzar en la equidad de género. Asimismo, el calendario contempla hoy inmunizaciones frente a la varicela, el neumococo o los meningococos, entre otros patógenos.
El calendario común es actualizado periódicamente por el Ministerio de Sanidad, en colaboración con las comunidades autónomas a través del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS). Esta coordinación garantiza la homogeneidad del acceso a las vacunas en todo el territorio nacional, independientemente del lugar de residencia.
Según datos del Ministerio de Sanidad, la cobertura vacunal infantil en España supera el 95 % en la mayoría de las inmunizaciones sistemáticas. Esta cifra sitúa al país entre los líderes mundiales en materia de vacunación y ha sido clave para controlar —e incluso eliminar— patologías que décadas atrás causaban importantes brotes y mortalidad.
El caso del sarampión es ilustrativo: mientras en 1980 se notificaban miles de casos anuales, en los últimos años su presencia es prácticamente residual y está vinculada, en su mayoría, a importaciones desde otros países con menor cobertura vacunal.
En el ámbito adulto, también se han producido avances relevantes. El calendario incluye actualmente recomendaciones específicas para embarazadas, personas mayores de 60 años y grupos de riesgo. Vacunas como las de la gripe, la COVID-19 o el herpes zóster forman ya parte de la estrategia
Uno de los factores que explican el éxito del modelo español es la alta aceptación social de las vacunas. Según el Barómetro Sanitario 2023, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), más del 90 % de la población considera que las vacunas son eficaces y necesarias para la salud pública.
Durante la pandemia de COVID-19, España destacó por la rapidez y efectividad de su campaña de vacunación, que logró inmunizar a millones de personas en tiempo récord. Esta experiencia reforzó la confianza cina y puso de relieve la solidez del sistema sanitario en tareas de prevención nacional de inmunización.






