La huelga impulsada por los principales sindicatos tiene como objetivo, presionar para lograr un Estatuto Médico propio y diferenciado.
Madrid, 23 de enero de 2026. Los principales sindicatos médicos del país han acordado convocar una huelga nacional indefinida a partir del lunes 16 de febrero. En esta primera fase, el paro se articulará como una semana de huelga al mes y, de momento, se extenderá hasta junio, mientras se mantiene el pulso con el Ministerio de Sanidad por el borrador del nuevo Estatuto Marco.
La convocatoria la impulsa un Comité de Huelga que agrupa a la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya, AMYTS (Madrid), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y O’MEGA (Galicia). El objetivo, según su comunicado, es presionar para lograr un “Estatuto Médico y Facultativo” propio y diferenciado.
El calendario de la huelga anunciado, por ahora, fija estos paros:
- 16–20 de febrero
- 16–20 de marzo
- 27–30 de abril
- 18–22 de mayo
- 15–19 de junio
Los convocantes subrayan que se trata de una “primera etapa” y que, al ser indefinida, podría ampliarse más adelante si no hay avances en la negociación.
Qué piden los médicos y por qué ahora
Guardias menos maratonianas y con descanso de verdad
A día de hoy, en muchos servicios la guardia “típica” sigue siendo la de 24 horas seguidas, resultado de enlazar jornada ordinaria con horas añadidas. Sanidad propone que la guardia continuada pase a un máximo de 17 horas y que haya descanso antes y después, con libranzas que no generen “deuda horaria”.
Los sindicatos médicos consideran que el cambio se queda corto si se permiten excepciones por “razones organizativas” y, sobre todo, si la guardia continúa siendo estructuralmente obligatoria. En Madrid, el sindicato SIME resume su objetivo con una idea muy concreta: avanzar hacia jornadas máximas de 12 horas, con descansos y con un cómputo laboral más justo.
Detrás de esta reivindicación hay algo muy básico: nadie quiere decidir con la cabeza a medio gas. Y la discusión ya no es solo laboral; también se ha convertido en una conversación incómoda sobre seguridad del paciente, fatiga y errores.
Mejoras en la jornada laboral
El borrador que defiende el Ministerio limita la jornada a 45 horas semanales de promedio en cómputo cuatrimestral y activa la figura de “carga horaria excesiva” cuando se sobrepasan ciertos topes, obligando a los servicios a corregirlo. Además, se abre la puerta a hasta 150 horas anuales adicionales, en teoría voluntarias y sin penalización por negarse.
Los sindicatos médicos, sin embargo, desconfían de la letra pequeña: temen que ese margen acabe funcionando como una válvula permanente para tapar la falta de plantilla. Por eso plantean una referencia más clara: 35 horas de jornada ordinaria y que todo lo que exceda se considere exceso de jornada, voluntario y pagado al menos como la hora normal.
En este punto conviene añadir contexto: mientras los médicos aprietan por sus propias condiciones, los sindicatos del “ámbito de negociación” (CCOO, UGT, CSIF, Satse y CIG-Saúde) han defendido un preacuerdo con Sanidad que incluye precisamente la jornada de 35 horas semanales en el marco general, además de avances en jubilación parcial.
La categoría profesional
Esta es la reivindicación que, por fuera, parece burocrática… pero por dentro es identitaria. Los médicos sostienen que su formación (seis años de carrera más especialidad MIR) y su responsabilidad clínica no encajan bien en una clasificación demasiado amplia. Por eso piden una categoría específica, el llamado A1+, modificando el marco general del empleo público.
Sanidad responde con otro enfoque: sustituir el esquema clásico (A1, A2…) por una clasificación basada en marcos de cualificaciones (MECU/MECES), donde los médicos especialistas quedarían en el grupo 8, el más alto. El Ministerio insiste en que el Estatuto Marco debe seguir siendo una norma común para evitar fragmentación y desigualdades territoriales.
Jubilación anticipada y guardias
La cuarta pata del conflicto suele resumirse con una frase que se escucha mucho en las movilizaciones: “las guardias tributan, pero no cotizan como deberían”. Los sindicatos médicos reclaman que el tiempo de guardia compute para la jubilación, además de articular fórmulas de jubilación anticipada para una profesión que consideran especialmente penosa.
Sanidad admite el debate, pero marca límites: sostiene que la jubilación anticipada no se puede aprobar “desde” el Estatuto Marco por cuestiones de competencia, aunque incorpora la posibilidad de solicitar coeficientes reductores en puestos con exposición a toxicidad, peligrosidad o insalubridad.
De aquí al 16 de febrero queda margen para el movimiento más importante: volver a sentarse. De hecho, los sindicatos dicen mantener la “mano tendida al diálogo” y confían en retomar conversaciones que permitan acuerdos.
Mientras tanto, la fecha del 14 de febrero se convierte en la primera foto grande del conflicto: una manifestación en Madrid que quiere exhibir unidad sindical y presión social antes de que empiecen los paros.






