Las bajas laborales han crecido exponencialmente los últimos cinco años, en gran medida, debido a la sedestación prolongada y las malas posturas derivadas de un puesto de trabajo mal diseñado.
En España, las bajas laborales han experimentado un crecimiento sin precedentes. En los últimos cinco años se han duplicado, superando las 450 por cada 1.000 trabajadores, según datos de la Seguridad Social. La duración media ronda los 34 días por contingencia común, y una parte considerable de estos procesos tiene un denominador común que rara vez aparece en titulares: la sedestación prolongada y las malas posturas derivadas de un puesto de trabajo mal diseñado.
Aunque la estadística no recoge “mala postura” como causa oficial, basta con revisar los diagnósticos más frecuentes para entender el impacto. En 2023, las denominadas “otras alteraciones de la espalda” —que engloban lumbalgias, dorsalgias y dolores lumbares inespecíficos— registraron más de 369.000 procesos, con una media de 52 días de baja. Las “alteraciones de la columna cervical”, asociadas a cervicalgias y rigidez de cuello, sumaron más de 158.000. Y las hernias discales, mucho menos frecuentes pero más incapacitantes, alcanzaron los 32.500 casos con bajas de hasta 131 días de media.
La Asociación de Mutuas (AMAT) publica cada año un análisis de la incapacidad temporal por contingencias comunes. En 2023, dentro de las patologías traumatológicas (donde entran espalda, cuello, tendinopatías, etc.), destacan por volumen y duración media de los procesos estas familias diagnósticas, muy ligadas al “sentarse mal”:
- Otras alteraciones de la espalda (CIE‑9 724): 369.403 procesos con 52,6 días de baja de media. Aquí caben lumbalgias, dorsalgias, lumbociáticas y dolor lumbar inespecífico.
- Otras alteraciones de la columna cervical (CIE‑9 723): 158.478 procesos, 49,3 días de media. Es la gran bolsa de cervicalgias y dolor de cuello asociado a sedestación y pantalla.
- Trastorno del disco intervertebral (CIE‑9 722): 32.569 procesos, con una media altísima de 131,5 días (hernia discal, protrusiones con ciática, etc.).
- Tendinopatías de extremidades (CIE‑9 726, 728, 729): Desde tendinitis y dolor miofascial hasta “otros trastornos de tejidos blandos”; decenas de miles de procesos con duraciones medias entre ~37 y ~88 días. Aunque aquí influyen también los movimientos repetidos de ratón/teclado, el encogimiento de hombros y la falta de apoyo de antebrazos empeoran mucho el cuadro.
A escala autonómica, cuando sí se publica el detalle de diagnósticos, el patrón coincide: en Castilla y León (2023) la causa nº1 de inicio de baja fue la dorsalgia (CIE‑10 M54): 25.115 procesos y 52 días de media por trabajador; ansiedad y otras alteraciones mentales lideran los días totales, pero espalda es la que más bajas inicia
En Castilla y León, la dorsalgia ya es la primera causa de inicio de baja laboral. Esto confirma que los problemas musculoesqueléticos no son una molestia menor, sino un motivo real de incapacidad temporal que impacta directamente en la salud del trabajador y en la productividad de las empresas. La guía técnica del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo es contundente: la sedestación prolongada, la flexión cervical sostenida y la falta de ajustes ergonómicos en sillas y mesas son factores de riesgo directos para la aparición de estas lesiones.
Gran parte de estas bajas podrían evitarse con medidas tan simples como una correcta configuración del puesto de trabajo, mobiliario ergonómico y hábitos posturales saludables.
La inversión en sillas ergonómicas deja de ser un gasto accesorio y pasa a ser una medida de prevención primaria. Modelos con soporte lumbar ajustable, asiento regulable en altura, respaldo basculante y reposabrazos adaptables no solo reducen la incidencia de lesiones, sino que mejoran el confort y la concentración del trabajador. Empresas especializadas como CYO Mobiliario, líder en soluciones de mobiliario de oficina en Madrid, ofrecen equipamiento diseñado bajo criterios ergonómicos y normativas europeas. Incorporar este tipo de sillas debería ser una obligación legal en cualquier empresa que quiera reducir las bajas, optimizar el rendimiento y cuidar la salud de su equipo a largo plazo.
El crecimiento acelerado de las bajas laborales es una señal de alarma. La cultura de “cuantas más horas sentado, mejor” sigue muy arraigada en nuestro país, y las pausas activas o la formación ergonómica continúan siendo excepciones más que prácticas habituales. La consecuencia es que, mientras las cifras de absentismo se disparan, gran parte de estas bajas podrían evitarse con medidas tan simples como una correcta configuración del puesto, mobiliario de calidad y hábitos posturales saludables. La espalda y el cuello no entienden de plazos ni objetivos trimestrales: si se dañan, la recuperación será larga y costosa, tanto para la persona como para la empresa.






