Irlanda ha dado un paso histórico en el ámbito sanitario con la entrada en vigor, este 17 de junio, de la Parte 2 de la Ley de Tejidos Humanos de 2024, que introduce por primera vez un sistema de consentimiento presunto para la donación de órganos. El país se suma así a un modelo que ha demostrado ser eficaz en varios países europeos y que, en el caso de España, ha convertido al sistema nacional de trasplantes en referente mundial.
La nueva normativa establece que todas las personas mayores de 18 años y residentes en Irlanda durante al menos un año serán consideradas donantes de órganos tras su fallecimiento, salvo que hayan registrado su negativa en el Register of Opt-Outs, una base de datos creada específicamente para este propósito.
El sistema adoptado por Irlanda es conocido como “soft opt-out”: aunque se presume el consentimiento del donante, la decisión final sigue recayendo en la familia. Es decir, si los allegados del fallecido se oponen a la extracción de órganos, esta no se llevará a cabo. El modelo irlandés incluye únicamente cinco órganos vitales —corazón, pulmones, hígado, riñones y páncreas—, excluyendo por el momento tejidos como córneas, huesos o piel, para los cuales seguirá siendo necesario el consentimiento explícito de la familia.
Además, la ley regula la donación en vida —principalmente de riñón— e introduce la figura de la donación altruista no dirigida, es decir, de personas que desean donar sin conocer al receptor. Para apoyar esta modalidad, se ha aprobado un programa de compensación para cubrir gastos asociados a la donación, como desplazamientos, cuidados infantiles o pérdida de ingresos.
Cada año se salvan más de 200 vidas gracias a la donación de órganos en Irlanda. Este nuevo enfoque puede aumentar esas cifras significativamente
El Ejecutivo irlandés, liderado por el ministro de Sanidad Stephen Donnelly, considera esta legislación un paso hacia un sistema más justo y eficiente. “Cada año se salvan más de 200 vidas gracias a la donación de órganos en Irlanda. Este nuevo enfoque puede aumentar esas cifras significativamente”, declaró en la presentación de la ley.
No obstante, varias organizaciones, entre ellas el Irish Council for Civil Liberties, han advertido de que el éxito de este modelo depende en gran medida de campañas de información efectivas y del respeto escrupuloso a la voluntad individual. La ley contempla la posibilidad de que cada persona designe a un “representante autorizado” para que haga valer sus deseos en caso de fallecimiento.
En 2024, se realizaron en Irlanda 263 trasplantes, procedentes de 84 donantes fallecidos y 30 donantes vivos, según datos del Organ Donation Transplant Ireland (ODTI). Se trata de cifras muy similares a las del año anterior, cuando se alcanzaron los 265 trasplantes. Sin embargo, la tasa de donación por millón de población (p.m.p.) sigue siendo modesta, estimada en torno a los 18–20 donantes p.m.p., por debajo de la media europea.
Actualmente, entre 600 y 676 personas esperan un trasplante en Irlanda, la mayoría de ellas pacientes renales. Una auditoría nacional iniciada en 2023 identificó múltiples oportunidades perdidas de donación, señalando la necesidad de mejorar los protocolos hospitalarios y la coordinación entre servicios.
El sistema español de donación de órganos como modelo a seguir desde hace más de 30 años
La comparación con España es inevitable. En 2024, el país alcanzó su máximo histórico con 6 464 trasplantes realizados gracias a 2 562 donantes fallecidos, lo que sitúa la tasa nacional en 52,6 donantes p.m.p., la más alta del mundo. La Organización Nacional de Trasplantes (ONT), creada en 1989, ha sido clave en el desarrollo de una cultura sanitaria que promueve la donación como un acto de solidaridad pública, acompañado de un sistema organizativo ágil, auditado y con personal específicamente formado.
Mientras que Irlanda acaba de iniciar el camino, España lleva más de tres décadas perfeccionando un modelo que se basa en tres pilares: una red hospitalaria bien entrenada, protocolos definidos y campañas constantes de sensibilización social.
España frente a Irlanda: comparativa directa
| Indicador | Irlanda (2024) | España (2024) |
|---|---|---|
| Trasplantes | 263 | 6 464 |
| Donantes fallecidos | 84 | 2 562 |
| Donantes vivos | 30 | (datos no disponibles) |
| Tasa de donación (p.m.p.) | ~18–20 (pre-pandemia); se espera al alza | 52,6 (récord mundial) |
| Lista de espera (aproximada) | 600–676 | Cientos (dato no comparativo directo) |
Expertos del ámbito bioético y sanitario coinciden en que Irlanda parte de una posición claramente mejorable, pero con margen para avanzar. El reto, más allá del marco legal, será operativo: garantizar que todos los hospitales cuenten con recursos humanos y logísticos suficientes, que los cinos estén bien informados sobre sus derechos, y que el diálogo con las familias se mantenga como una prioridad ética.
El éxito del nuevo sistema dependerá de su implantación real, no solo en cifras de trasplantes, sino también en la confianza cina. La ley no convierte el cuerpo en propiedad del Estado, como temían algunos sectores críticos. Lo que regula es el consentimiento, y lo hace con respeto y flexibilidad. De cómo se gestione esta transición dependerá el verdadero impacto de la reforma.






