En apenas quince días han muerto tres hombres en Galicia tras picaduras de velutia. El repunte ha encendido todas las alarmas sanitarias en plena cola del otoño, cuando la avispa sigue activa y los nidos pasan desapercibidos
En apenas quince días han muerto tres hombres en Galicia tras picaduras de Vespa velutina. Los casos se registraron en Dozón (Pontevedra), Irixoa/Curtis (A Coruña) y Cospeito (Lugo). En este último, la víctima habría pisado un nido oculto mientras cazaba. El patrón se repite: actividad al aire libre, nidos difíciles de ver y una reacción rápida y fulminante en cuestión de minutos. Las autoridades y los equipos de retirada de nidos reconocen un pico inusual para final de octubre. Se estima que en 2025 se han retirado más de 16.000 nidos en Galicia y que la captura de reinas se ha duplicado frente a 2024, sin lograr frenar su expansión.
Las muertes se han registrado en Dozón (Pontevedra), Irixoa/Curtis (A Coruña) y Cospeito (Lugo). En este último episodio, un cazador de 55 años habría pisado un nido oculto cerca de su vivienda. En Dozón, la víctima realizaba labores de desbroce cuando sufrió el ataque. En Irixoa, un concejal de 79 años falleció tras múltiples picaduras mientras limpiaba una finca.
Aunque Galicia concentra la mayoría de muertes registradas, no es un fenómeno aislado. En 2021 falleció una mujer de 77 años en Soto del Barco (Asturias) por picadura de velutina. En 2019 murió un agricultor en Pantón (Lugo). La hemeroteca gallega contabiliza varias víctimas mortales en la última década, con repuntes puntuales como el de este octubre.
Los expertos consultados por medios locales y nacionales subrayan que la concentración de casos en octubre no es habitual, pero encaja con un escenario de temperaturas suaves y alta densidad de nidos tras una temporada especialmente productiva.
Qué hace el veneno de la avispa velutina que provoca la muerte por asfixia
El veneno de los véspidos contiene enzimas y proteínas —fosfolipasa A1, hialuronidasa y antígeno 5— capaces de desencadenar dolor e inflamación local; en personas sensibilizadas, esa misma mezcla dispara una cascada inmunológica (IgE-mediada) que llamamos anafilaxia. En la anafilaxia, los mastocitos liberan mediadores (histamina, leucotrienos) que provocan broncoespasmo, edema de laringe y una vasodilatación generalizada que desploma la tensión arterial. Si nadie corta ese proceso con adrenalina intramuscular, la muerte puede llegar por asfixia o por shock. Es el mecanismo más frecuente en los fallecimientos tras una única o pocas picaduras.
Existe un segundo escenario, menos habitual pero documentado: envenenamiento por múltiples picaduras. La “dosis total” de toxina puede desencadenar rabdomiólisis, hemólisis, daño renal agudo, alteraciones cardiacas y fallo multiorgánico incluso sin alergia previa. La literatura clínica lo describe con claridad en ataques masivos de himenópteros.
Entre ambos extremos aparece, además, un cuadro mixto que los cardiólogos conocen como síndrome de Kounis: un infarto “alérgico” por vasoespasmo coronario durante la reacción, descrito tras picaduras de avispas. No es lo frecuente, pero conviene saber que existe. w
El problema de la Velutina no es su veneno, es cómo ataca: La recomendación de salir de la zona tras la primera picadura
No hay pruebas sólidas de que su veneno sea más potente que el de avispas autóctonas; el problema es cómo ataca. La velutina defiende el nido en grupo, y el veneno actúa también como feromona de alarma, lo que multiplica el número de picaduras cuando se pisa o se desbroza sobre la colonia. Por eso la recomendación de salir de la zona tras la primera picadura no es un capricho: quedarse puede atraer más obreras.
En términos alergológicos, su perfil es el de un véspido más: comparte alérgenos con Vespula y otros géneros (reactividad cruzada), con el antígeno 5 como componente dominante del veneno. Esa similitud explica por qué muchos pacientes sensibilizados a “avispas comunes” reaccionan también a velutina.
La anafilaxia es una emergencia tiempo-dependiente. El margen es corto: si el edema cierra la vía aérea o la presión arterial cae, cada minuto sin adrenalina intramuscular en el muslo reduce opciones. Las guías europeas son taxativas: la adrenalina es el único tratamiento de primera línea; los antihistamínicos o los corticoides alivian síntomas cutáneos o previenen recaídas, pero no salvan vidas ni deben retrasar la adrenalina. Además, la posición importa: tumbado con las piernas elevadas (o incorporado si falta el aire) y sin permitir que la persona camine o se ponga de pie, porque puede precipitar un colapso fatal.
Qué hacer si te pica la avispa velutina
Primero, aléjate del lugar: las feromonas de alarma pueden reclutar más avispas. Si ves aguijón, retíralo rápido (suele ser de abeja; las avispas, incluida velutina, no lo dejan) y aplica frío local. Vigila síntomas. Si aparece ronquera, dificultad para respirar o tragar, urticaria generalizada, mareo o sensación de desmayo, adrenalina intramuscular si la tienes prescrita y llamada inmediata al 112. Mantén la postura recomendada y espera ayuda; no conduzcas tú mismo ni te pongas en pie de forma brusca.
Para reacciones locales sin alarma, el tratamiento suele ser conservador (higiene, frío, antihistamínicos orales si hay picor). Si has tenido una reacción sistémica, el camino no acaba en Urgencias: te corresponde derivación a Alergología para estudio específico y pautar, cuando procede, inmunoterapia con veneno.
En consulta, los alergólogos confirman el diagnóstico con pruebas cutáneas y, cada vez más, con diagnóstico por componentes para afinar la sensibilización. A los pacientes con reacciones sistémicas se les prescribe un autoinyector de adrenalina y un plan escrito de actuación. Y, sobre todo, existe un tratamiento que previene nuevas reacciones graves: la inmunoterapia con veneno (VIT), muy eficaz en alergia a véspidos (por encima del 90% de protección en muchas series). En España y Europa ya hay evidencia y desarrollos específicos en VIT para velutina y, dado el solapamiento de alérgenos, también se emplean extractos de Vespula con buena respuesta en estos pacientes.
La temporada de riesgo se ha estirado hacia el otoño por la combinación de clima suave y alta densidad de nidos, incluidos nidos subterráneos difíciles de detectar al desbrozar, cazar o limpiar fincas. Galicia concentra el mayor número de incidentes graves; este mes se han registrado tres muertes en menos de dos semanas, un dato excepcional que ha reabierto el debate sobre recursos y coordinación.






