El plomo en la cerámica y en las pinturas se utiliza tradicionalmente para mejorar el acabado o la durabilidad de los productos. Sin embargo, el uso de plomo en estos productos genera riesgos cuando entran en contacto con alimentos o bebidas, favoreciendo su absorción
Los casos de intoxicación por plomo han irrumpido en los titulares, revelando la persistente amenaza de este metal tóxico que, aunque prohibido en muchos productos, sigue presente en pinturas, artesanías y otros objetos cotidianos. A pesar de los avances en la regulación, el plomo continúa siendo un problema grave, especialmente en productos antiguos o importados de países con normativas menos estrictas.
Uno de los incidentes más recientes ocurrió en Getxo (Vizcaya), donde una mujer de 72 años y ocho miembros de su familia fueron hospitalizados por intoxicación por plomo. Según el informe de la Consejería de Salud del Gobierno Vasco, los afectados ingirieron alimentos y bebidas a través de una jarra de cerámica esmaltada, la cual contenía niveles peligrosos de plomo. Este tipo de cerámica, utilizada en objetos decorativos y utensilios de cocina, es especialmente riesgosa cuando el esmalte se encuentra deteriorado o es de fabricación no conforme con las normativas actuales.
El plomo en la cerámica y en las pinturas decorativas se utiliza tradicionalmente para mejorar el acabado o la durabilidad de los productos. Sin embargo, el uso de plomo en estos productos genera riesgos, especialmente cuando los mismos entran en contacto con alimentos o bebidas, favoreciendo su absorción. Los efectos del plomo sobre la salud son devastadores: desde dolores abdominales, fatiga y alteraciones cognitivas hasta daños más graves como problemas neurológicos y renales a largo plazo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el plomo es un veneno acumulativo que afecta principalmente a los niños, quienes son más vulnerables a sus efectos. Los niños pequeños, que a menudo tienden a llevarse las manos a la boca, están particularmente expuestos al plomo contenido en la pintura y los plásticos. El daño que el plomo causa al cerebro infantil puede reducir el coeficiente intelectual, alterar el comportamiento e incrementar el riesgo de trastornos de aprendizaje.
El plomo sigue siendo un componente común en los productos de pintura, especialmente en aquellos importados de países con estándares menos rigurosos. Esto ocurre incluso en productos destinados a la decoración de habitaciones infantiles, donde los riesgos son aún más elevados. En México, la situación es crítica. El plomo contenido en las artesanías, plásticos y pinturas ha causado un número alarmante de intoxicaciones, especialmente en niños que, al estar en contacto frecuente con objetos pintados a mano o productos no regulados, se ven gravemente afectados. Según un informe del Instituto Nacional de Salud Pública de México, más de 1 millón de niños en el país presentan niveles de plomo en sangre superiores a los considerados seguros.
Legislación española y europea sobre el plomo
A nivel europeo y español, existen diversas normativas que regulan el uso del plomo en productos como pinturas, cerámicas, plásticos y otros materiales. Estas leyes están orientadas a proteger la salud humana y el medio ambiente, especialmente en lo que respecta a la exposición de grupos vulnerables, como niños y mujeres embarazadas.
La legislación europea en materia de seguridad y salud en relación con el plomo se rige principalmente por Reglamento (CE) nº 1907/2006, conocido como el REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Productos Químicos), que prohíbe el uso de ciertas sustancias peligrosas en productos de consumo. En cuanto al plomo:
- Reglamento (CE) nº 1272/2008 (CLP): Este reglamento establece criterios para la clasificación, el etiquetado y el envasado de sustancias y mezclas. Las sustancias que contienen plomo deben estar claramente etiquetadas con advertencias sobre su toxicidad, y las autoridades deben asegurarse de que se reduzcan los riesgos asociados a su exposición.
- Directiva 2009/48/CE sobre la seguridad de los juguetes: Esta directiva establece límites estrictos para los metales pesados en los juguetes destinados a niños, incluido el plomo. El plomo en los juguetes no debe superar los 0.05 % (500 ppm) en el peso del material de los juguetes.
- Directiva 2011/65/UE (RoHS): Esta directiva restringe el uso de ciertas sustancias peligrosas, incluido el plomo, en los equipos eléctricos y electrónicos. El plomo está limitado en la fabricación de productos eléctricos, como computadoras y televisores, para evitar su liberación durante el reciclaje.
- Reglamento (UE) nº 528/2012 sobre biocidas: El plomo está sujeto a restricciones cuando se utiliza en productos biocidas, como pesticidas o conservantes.
En España, las normativas sobre el plomo se alinean con las directivas europeas, pero también existen regulaciones adicionales a nivel nacional:
- Real Decreto 717/2014: Regula la comercialización y uso de productos químicos en España, y establece las condiciones para el registro, evaluación y autorización de sustancias, incluidos los productos que contienen plomo.
- Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública: En el ámbito sanitario, esta ley establece que las autoridades competentes deben garantizar la protección frente a los riesgos derivados de sustancias tóxicas, incluido el plomo, en el medio ambiente y en productos de consumo.
- Real Decreto 255/2003, sobre el control de la contaminación por metales pesados: Regula la presencia de metales pesados, incluido el plomo, en los residuos y las emisiones industriales, con el fin de reducir la exposición de la población a estos contaminantes.
Aunque el plomo esté prohibido en muchos productos, todavía puede encontrarse en artículos antiguos o en productos de fabricación no regulada. Raúl Sanz, CEO de Pinturas Gosan nos da algunos consejos para evitar la intoxicación con plomo:
- Evitar el uso de productos antiguos: Especialmente en cerámica o utensilios de cocina, como jarros, platos o tazas, que pueden contener plomo en sus esmaltes. Si estos objetos están dañados o agrietados, el riesgo de exposición aumenta.
- Compra productos certificados: Asegúrate de que los juguetes, muebles y objetos decorativos cumplan con las normativas de seguridad, como la certificación CE en Europa. También, verifica que los productos de pintura estén libres de plomo.
- Renovación segura: Si vives en una casa antigua con pintura que podría contener plomo, asegúrate de que cualquier trabajo de renovación se haga de forma profesional, con precauciones adecuadas, para evitar la liberación de partículas de plomo.






