La tercera huelga de médicos arranca este miércoles 14 y jueves 15 de enero de 2026 , además hay una manifestación prevista a las 10.00 desde el Congreso de los Diputados hasta el Ministerio de Sanidad
Los médicos vuelven a parar. Este miércoles 14 y jueves 15 de enero de 2026 hay convocada una huelga de 48 horas contra el borrador del nuevo Estatuto Marco, la norma que pretende actualizar las reglas laborales del personal del Sistema Nacional de Salud. Para muchos facultativos, el problema no es un matiz técnico: es la sensación de que, cuando se habla de su trabajo, se habla “en general” y se evita lo más incómodo. Las guardias eternas, la sobrecarga crónica y una salida a la jubilación que no encaja con el desgaste real.
En Madrid, además del paro, el malestar se ve también en la calle: hay una manifestación prevista a las 10.00 desde el Congreso de los Diputados hasta el Ministerio de Sanidad, según la convocatoria difundida por el sindicato SIME (federado en CSIT).
El calendario es claro: desde las 00.00 del 14 de enero hasta las 23.59 del 15 de enero. Así lo recogen órdenes oficiales de servicios mínimos publicadas por comunidades autónomas, como Extremadura, para una huelga de ámbito estatal que afecta a médicos de familia, pediatras de Atención Primaria y MIR de esas especialidades.
En paralelo, organizaciones médicas agrupadas en la APEMYF sostienen la convocatoria de dos días y la enmarcan en su pulso con el Ministerio por un estatuto propio o, al menos, un reconocimiento más específico de la profesión dentro del marco general.
Qué piden los médicos y por qué ahora
Guardias menos maratonianas y con descanso de verdad
A día de hoy, en muchos servicios la guardia “típica” sigue siendo la de 24 horas seguidas, resultado de enlazar jornada ordinaria con horas añadidas. Sanidad propone que la guardia continuada pase a un máximo de 17 horas y que haya descanso antes y después, con libranzas que no generen “deuda horaria”.
Los sindicatos médicos consideran que el cambio se queda corto si se permiten excepciones por “razones organizativas” y, sobre todo, si la guardia continúa siendo estructuralmente obligatoria. En Madrid, el sindicato SIME resume su objetivo con una idea muy concreta: avanzar hacia jornadas máximas de 12 horas, con descansos y con un cómputo laboral más justo.
Detrás de esta reivindicación hay algo muy básico: nadie quiere decidir con la cabeza a medio gas. Y la discusión ya no es solo laboral; también se ha convertido en una conversación incómoda sobre seguridad del paciente, fatiga y errores.
Mejoras en la jornada laboral
El borrador que defiende el Ministerio limita la jornada a 45 horas semanales de promedio en cómputo cuatrimestral y activa la figura de “carga horaria excesiva” cuando se sobrepasan ciertos topes, obligando a los servicios a corregirlo. Además, se abre la puerta a hasta 150 horas anuales adicionales, en teoría voluntarias y sin penalización por negarse.
Los sindicatos médicos, sin embargo, desconfían de la letra pequeña: temen que ese margen acabe funcionando como una válvula permanente para tapar la falta de plantilla. Por eso plantean una referencia más clara: 35 horas de jornada ordinaria y que todo lo que exceda se considere exceso de jornada, voluntario y pagado al menos como la hora normal.
En este punto conviene añadir contexto: mientras los médicos aprietan por sus propias condiciones, los sindicatos del “ámbito de negociación” (CCOO, UGT, CSIF, Satse y CIG-Saúde) han defendido un preacuerdo con Sanidad que incluye precisamente la jornada de 35 horas semanales en el marco general, además de avances en jubilación parcial.
La categoría profesional
Esta es la reivindicación que, por fuera, parece burocrática… pero por dentro es identitaria. Los médicos sostienen que su formación (seis años de carrera más especialidad MIR) y su responsabilidad clínica no encajan bien en una clasificación demasiado amplia. Por eso piden una categoría específica, el llamado A1+, modificando el marco general del empleo público.
Sanidad responde con otro enfoque: sustituir el esquema clásico (A1, A2…) por una clasificación basada en marcos de cualificaciones (MECU/MECES), donde los médicos especialistas quedarían en el grupo 8, el más alto. El Ministerio insiste en que el Estatuto Marco debe seguir siendo una norma común para evitar fragmentación y desigualdades territoriales.
Jubilación anticipada y guardias
La cuarta pata del conflicto suele resumirse con una frase que se escucha mucho en las movilizaciones: “las guardias tributan, pero no cotizan como deberían”. Los sindicatos médicos reclaman que el tiempo de guardia compute para la jubilación, además de articular fórmulas de jubilación anticipada para una profesión que consideran especialmente penosa.
Sanidad admite el debate, pero marca límites: sostiene que la jubilación anticipada no se puede aprobar “desde” el Estatuto Marco por cuestiones de competencia, aunque incorpora la posibilidad de solicitar coeficientes reductores en puestos con exposición a toxicidad, peligrosidad o insalubridad.
La huelga que comienza hoy llega tras meses de movilización desde octubre de 2025 y, sobre todo, durante los cuatro días de huelga de diciembre de 2025, el conflicto ya se había instalado en la agenda sanitaria. La diferencia es que ahora el pulso se abre en 2026 con dos días consecutivos de paro y con la amenaza, en el horizonte, de escalar a fórmulas más duras si no hay cambios.
Lo que está en juego no es solo un texto legal. Es un modelo de trabajo. Y, aunque el Ministerio defienda que el nuevo Estatuto introduce herramientas de control de jornada y descanso, los médicos que hoy paran sostienen que el problema de fondo sigue intacto: con plantillas ajustadas y guardias estructurales, cualquier promesa sobre el papel se queda a medio camino.






