Las últimas semanas, el aumento de los contagios por COVID-19 ha vuelto a ser noticia, esta vez debido a una nueva variante del virus llamada NB.1.8.1, un sublinaje de la variante Ómicron. Aunque la cifra de casos positivos ha experimentado un repunte en diversas regiones del mundo, las autoridades sanitarias, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS), han tranquilizado a la población al considerar que el riesgo asociado a esta variante es bajo, especialmente en términos de hospitalizaciones y mortalidad.
La variante NB.1.8.1 fue identificada por primera vez en enero de 2025 y pertenece al linaje Ómicron, que ya había demostrado su capacidad de propagación a nivel global. Según la OMS, esta nueva variante presenta mutaciones en la proteína espiga (spike) del virus, lo que le otorga mayor capacidad para evadir los anticuerpos generados por infecciones anteriores o por las vacunas. Sin embargo, no hay evidencia suficiente que sugiera que esta variante cause formas más graves de la enfermedad.
La OMS ha resaltado que, hasta la fecha, no se ha registrado un incremento significativo de casos graves ni de muertes asociadas con NB.1.8.1. Por ello, la agencia sanitaria mundial clasifica esta variante como “bajo vigilancia”, una categoría que implica un seguimiento cercano, pero sin medidas urgentes de alarma. A pesar de su capacidad para aumentar los contagios, la evidencia sugiere que no hay motivos para el pánico.
La nueva variante ha mostrado un aumento en la prevalencia a nivel global, con una circulación mayor en algunos países del Pacífico Occidental. Según los últimos datos de la OMS, hasta el 18 de mayo de 2025, se habían reportado más de 500 secuencias de la variante NB.1.8.1 en 22 países, representando el 10,7% de todas las secuencias disponibles a nivel mundial. Aunque su prevalencia es más baja en Europa y América, los contagios han mostrado un aumento en varias naciones.
Por ejemplo, en Europa, la variante pasó de representar el 1% de los contagios a principios de mayo al 6% a finales del mismo mes. En América, se registró un incremento del 1,6% al 4,2%. Estos datos reflejan el crecimiento progresivo de la variante, pero las autoridades mantienen la calma al subrayar que no se trata de un aumento desmesurado o alarmante de contagios graves.
¿Es efectiva la vacuna del COVID contra La variante NB.1.8.1?
Una de las preguntas más comunes es si las vacunas actuales seguirán siendo efectivas frente a esta nueva variante. Según la OMS, las vacunas que se distribuyeron en las campañas de vacunación anteriores siguen proporcionando una protección sólida, especialmente para prevenir las formas graves de la enfermedad y las hospitalizaciones. Esto es crucial, dado que los grupos más vulnerables, como personas mayores y personas con comorbilidades, siguen siendo los más afectados por el COVID-19.
El Ministerio de Sanidad de España también ha reafirmado que las vacunas disponibles continúan siendo eficaces frente a la nueva variante. Sin embargo, se recomienda que aquellos que aún no se han vacunado o no han recibido las dosis de refuerzo consideren hacerlo, especialmente si forman parte de un grupo vulnerable.
El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, afirmó que aunque la variante NB.1.8.1 ha causado un repunte en los contagios, los estudios preliminares no han encontrado ninguna señal de que esté asociada a un aumento en la gravedad de la enfermedad. «Lo más importante es mantener el enfoque en las medidas preventivas: uso de mascarillas en lugares cerrados, ventilación adecuada de espacios y, por supuesto, la vacunación», expresó el Dr. Ghebreyesus en una rueda de prensa reciente.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad destacó que la situación está siendo monitorizada de cerca y que, por ahora, no se tomarán medidas restrictivas adicionales. Las autoridades locales insisten en la importancia de seguir las pautas de prevención, como el uso de mascarillas en ambientes de alto riesgo, especialmente en espacios cerrados y mal ventilados.






