Con la actualización de su sistema de alertas térmicas, el Ministerio de Sanidad refuerza las medidas para proteger a los grupos más vulnerables y mitigar los riesgos de las altas temperaturas sobre la salud pública.
España se enfrenta cada vez más a olas de calor que no solo ponen a prueba las capacidades del sistema sanitario, sino que también amenazan la salud de su población, especialmente la de los grupos más vulnerables. Para hacer frente a este desafío, el Ministerio de Sanidad ha actualizado y reforzado el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, una estrategia integral que tiene como objetivo mitigar los riesgos asociados al calor extremo, garantizar la protección de los cinos y reducir la mortalidad relacionada con las altas temperaturas.
El plan, que se aplica anualmente entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre, se basa en un sistema de alertas térmicas, predicciones meteorológicas y datos de mortalidad diaria para identificar y actuar de manera temprana ante los riesgos derivados de las olas de calor. Este enfoque preventivo, que ha sido clave desde su creación en 2004, ha sido recientemente reforzado con la incorporación de nuevas herramientas metodológicas, que facilitan la interpretación de los niveles de riesgo tanto para los profesionales de salud como para la cinía.
Niveles de riesgo
El Plan Nacional clasifica las olas de calor en cuatro niveles de riesgo identificados con un código de colores tipo semáforo: nivel 0 (ausencia de riesgo), y los niveles 1, 2 y 3 que reflejan un riesgo creciente para la salud pública.
- Nivel 0 (ausencia de riesgo): No hay medidas especiales a tomar.
- Nivel 1 (amarillo): Riesgo leve, especialmente para personas mayores de 65 años con factores de riesgo adicionales.
- Nivel 2 (naranja): Riesgo moderado, afectando a las personas mayores de 65 años, a aquellos con enfermedades crónicas o a quienes tienen más de un factor de vulnerabilidad.
- Nivel 3 (rojo): Riesgo elevado, especialmente para personas mayores de 65 años y aquellos con comorbilidades graves. En este nivel, las intervenciones son prioritarias y la protección es crítica.
Cada uno de estos niveles de alerta no solo considera la intensidad de las temperaturas, sino también la duración de la ola de calor, la situación epidemiológica y el impacto en la salud, lo que permite aplicar medidas más específicas en función de las circunstancias.
Zonas de meteosalud
Una de las características más destacadas del Plan es la segmentación del país en 182 zonas de meteosalud. Cada una de estas zonas tiene umbrales térmicos específicos que permiten adaptar las alertas a las características locales del clima y la población. Este enfoque personalizado garantiza que las alertas sean precisas y útiles para cada región, teniendo en cuenta las condiciones climáticas particulares y las características de los grupos vulnerables de cada área.
Este sistema de zonas es fundamental para asegurar que las autoridades locales puedan activar las medidas de protección más apropiadas en función de las circunstancias específicas de su territorio, ya sea en áreas urbanas con alta densidad de población o en zonas rurales con mayores índices de vulnerabilidad.
Grupos de riesgo en olas de calor
Las olas de calor afectan a toda la población, pero el Plan Nacional pone un énfasis especial en proteger a los grupos más vulnerables, que incluyen:
- Personas mayores de 65 años, especialmente aquellas mayores de 75 años, quienes tienen una mayor dificultad para regular su temperatura corporal.
- Lactantes y niños pequeños, cuyo sistema termorregulador está aún en desarrollo.
- Mujeres gestantes, personas con enfermedades crónicas, cardiovasculares o respiratorias, así como aquellos que están bajo tratamiento médico.
- Personas con discapacidad física o mental, que pueden tener dificultades para percatarse de los riesgos del calor o para tomar medidas preventivas.
- Personas sin hogar, migrantes y personas con bajos recursos económicos, que a menudo carecen de acceso a viviendas adecuadamente acondicionadas o de apoyo social en situaciones extremas.
La vulnerabilidad también depende de factores sociales, laborales y ambientales. Por ejemplo, las personas que viven solas o las que se exponen al sol debido a su trabajo o actividades recreativas durante las horas más calurosas (entre las 14:00 y las 19:00 horas) son también más propensas a sufrir los efectos del calor extremo.
Una de las últimas innovaciones del Plan Nacional es la incorporación de una guía metodológica que facilita la comprensión de los niveles de riesgo, tanto para los profesionales sanitarios como para la cinía. Además, el Servicio de Suscripción de Temperaturas y Niveles de Riesgo, disponible de forma gratuita, permite a los cinos recibir alertas personalizadas sobre las temperaturas y los niveles de riesgo en sus zonas específicas por correo electrónico o SMS.
En 2024, España registró tres olas de calor entre el 18 de julio y el 12 de agosto, con una estimación de 2.032 muertes atribuibles al calor, una cifra inferior a las de los años anteriores. Sin embargo, la tendencia preocupante de aumento de las olas de calor, provocada por el cambio climático, resalta la necesidad de seguir fortaleciendo las estrategias preventivas y de mitigación de los efectos del calor sobre la salud.






